PARA EL SUENO INFANTIL, LA RECEPTIVIDAD ES MAS IMPORTANTE QUE LA RUTINA

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Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2010-08/ps-fis081010.php
Traducción libre: Ilorka Rodríguez Revisado por: Yanet Olivares

10-Agosto-2010



Los padres entienden el reto que implica lograr que los bebés duerman durante la noche, y ahora los investigadores de Penn State muestran que ser emocionalmente receptivo puede reducir las interrupciones del sueño y ayudar a los bebés y niños pequeños a dormir mejor.

“La hora de dormir puede ser un momento muy emotivo. Les anuncia la separación más larga del día a la mayoría de los bebés”, dijo Douglas Teti, profesor de Desarrollo Humano y Estudio Familiar. “Me parece que ir a dormir, y dormir bien, es mucho más fácil para algunos niños pequeños que para otros, y quería evaluar qué factores influyen en esto, y en que contribuyen los padres y los hijos en los patrones de sueño”.

En el estudio, en el cual se examinó el comportamiento de las madres durante la hora de dormir de los bebés, los padres tuvieron su mayor logro con el sueño de sus niños cuando ellos respondieron apropiadamente a sus señales. Estas señales incluyen mostrar desinterés en una actividad o simplemente mirar inquisitivamente al padre. Por ejemplo, una madre en el estudio le habló calmada y gentilmente a su bebé de 6 meses mientras lo amamantaba.

“Continuamente miraba la cara del bebé, y cada vez que el bebé vocalizaba, ella respondía inmediatamente (ej.: “todo está bien”)”, reportaron los autores en una emisión reciente del Journal of Family Psychology.

En contraste, otra madre en el estudio “usó directivas severas con su hijo de 24 meses durante la lectura de un libro cada vez que el niño se salía de la cama” y “continuamente intentó tratar de involucrar al niño en el libro a pesar de claras señales de que el niño estaba perdiendo interés (ej.: el niño estaba nervioso y continuamente volvía su atención a cualquier otro lugar),” anotaron los autores. Los resultados: “el niño se levantó y salió de la habitación 4 veces antes de finalmente quedar dormido”

Cuando los padres proveen consuelo a través de una comunicación emocional, Teti y sus colegas creen que esto les permite a los niños saber que están en un ambiente seguro.

“Las emociones son la forma más básica de comunicación entre bebés y padres”, dijo Teti.

Sus hallazgos plantean nuevos retos a los padres porque sugieren que estar emocionalmente disponibles, prestar atención a las señales y responder a los niños apropiadamente, es más eficaz que una conducta específica a la hora de dormir para promover un mejor sueño.

Los investigadores no encontraron ninguna relación significativa entre las interrupciones del sueño y la cantidad de tiempo que los padres pasan en contacto cercano con los infantes o envueltos en una actividad tranquilizante antes de dormir. Esto contradice investigaciones anteriores, las cuales sugerían que el contacto físico prolongado con los padres debilita las habilidades de los bebés de dormirse solos.

Este estudio fue uno de los primeros en usar observación directa de patrones de sueño de bebés, y es el primero en usar múltiples cámaras de video en las habitaciones de los bebés y padres para capturar las interacciones padre-hijo durante las noches.

“El sueño es un contexto del cual sabemos poco”, dijo Teti. “Puede ser un período muy emotivo para padres y bebés. En cuanto a las interacciones padre-hijo en este contexto podrían ser más elocuentes para los resultados de la infancia que lo que usted ve en una sesión de juego más estructurada durante el día”. Muchos estudios actuales sobre crianza se han enfocado en ambientes de juego controlados, en los cuales los investigadores han estudiado las interacciones y emociones entre padres e hijos.

El estudio de Teti, SIESTA 1 (Estudio de las trayectorias de sueños emergentes de los bebés) analizaron los datos de 35 familias, y ve resultados muy similares en un estudio longitudinal, SIESTA II, que es un análisis más a fondo de los factores que favorece el sueño de los niños a medida que crecen, desde 1 hasta 24 meses. SIESTA II es un proyecto financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano.

De acuerdo con Teti, uno de los pasos a seguir será el de examinar los vínculos entre estilos temperamentales de los bebés, crianza a la hora de dormir y durante la noche, las interrupciones del sueño, y el desarrollo.

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Other authors on the paper include Bo-Ram Kim, Gail Mayer and Molly Countermine, all Human Development and Family Studies graduate students at Penn State at the time of the research.

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